El retorno del capital a América Latina: una lectura estratégica de los mercados emergente
Ecuador está regresando al mercado internacional de capitales con una señal contundente. El 26 de enero de 2026, el país volvió a emitir bonos soberanos tras varios años de ausencia, colocando USD 4.000 millones en eurobonos, la primera emisión desde 2019, según el Ministerio de Economía y Finanzas.
Más reveladora aún fue la respuesta del mercado: la operación recibió órdenes por cerca de USD 18.000 millones provenientes de más de 340 inversionistas, lo que implicó una sobresuscripción aproximada de 4,5 veces. El mensaje es claro: el apetito por riesgo en América Latina está regresando.
Argentina, por su parte, atraviesa un momento clave. A inicios de febrero de 2026, el riesgo país perforó la barrera psicológica de los 500 puntos básicos, ubicándose en torno a los 503 puntos, un nivel que reabre la discusión sobre el acceso al financiamiento internacional. El desempeño ecuatoriano podría convertirse en un precedente relevante y acelerar decisiones similares en el corto plazo.
Todo esto ocurre en un contexto global marcado por alta volatilidad bursátil. Durante 2025, los mercados enfrentaron correcciones relevantes algunas previsibles, otras abruptas asociadas a tensiones comerciales y medidas arancelarias. La reacción natural del capital fue buscar refugio, privilegiando activos percibidos como más seguros frente a la incertidumbre.
Sin embargo, el giro interesante está ocurriendo en los mercados emergentes. El índice MSCI Emerging Markets registró un crecimiento cercano al 28 % en 2025, su mejor desempeño desde 2017. Históricamente, cuando el dólar se debilita y el costo del capital global se modera, los flujos tienden a redirigirse hacia estas economías. En este escenario, América Latina aparece como una de las regiones con mayor potencial alcista para 2026, especialmente en renta variable.
Brasil merece una mención particular. En un año preelectoral con elecciones generales previstas para el 4 de octubre de 2026 el país vuelve a captar la atención de los inversionistas. El mercado brasileño cotiza aproximadamente a 9 veces las ganancias esperadas, con un retorno sobre el capital superior al 16 %, cifras que superan con holgura el promedio de los mercados emergentes y refuerzan su atractivo relativo.
Mientras algunos inversionistas reducen exposición y salen apresuradamente de sus posiciones, la pregunta clave es hacia dónde se está moviendo el capital. La respuesta apunta a una diversificación creciente, con una reasignación gradual que se aleja de Estados Unidos y busca nuevas fuentes de rendimiento. En este contexto, varios mercados emergentes muestran señales de resiliencia: inflación en proceso de normalización, mejoras en balanza externa y marcos macroeconómicos más ordenados.
Lectura estratégica | Lex Valorem Solution
Oportunidades
La reapertura del financiamiento soberano confirma que el mercado vuelve a discriminar por fundamentos y no solo por región. América Latina aún presenta valuaciones atractivas, con descuentos frente a mercados desarrollados y márgenes de apreciación tanto en renta variable como en deuda selectiva. La reasignación global de portafolios, en un entorno de inflación más controlada y balances externos en mejora, favorece a los emergentes bien posicionados. A ello se suman eventos catalizadores, como ciclos electorales y reformas, que pueden destrabar valor cuando se combinan con disciplina macroeconómica.
Riesgos
Persisten riesgos relevantes: volatilidad exógena derivada de tensiones geopolíticas, condiciones monetarias restrictivas prolongadas o nuevos shocks comerciales; riesgo político y de ejecución, asociado a cambios regulatorios, retrasos en reformas o deterioro fiscal; y riesgos de liquidez y timing, especialmente en mercados menos profundos, donde movimientos abruptos pueden amplificar correcciones.
Conclusión
No es un momento para apuestas ciegas, pero sí para un posicionamiento selectivo, gradual y disciplinado. En ciclos de cambio, la ventaja no está en predecir el ruido, sino en identificar dónde el mercado ya ha descontado demasiado pesimismo. Como decía un conocido dirigente del fútbol argentino: “Todo pasa”. También pasa la incertidumbre. Y mientras eso ocurre, quienes miran con calma hacia el sur podrían estar encontrando oportunidades donde otros solo perciben turbulencia.
Pablo Giolito - George Romero