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Argentina: El país donde el dólar pasó de ser religión a ser estorbo

18 Febrero 2026

Aquí en el Sur, el Banco Central sigue comprando dólares. Leíste bien. Hoy nadie parece querer los famosos "verdes".

El país que inventó el corralito, que convirtió el dólar en una religión secular y las corridas cambiarias en deporte nacional, hoy ve cómo el mercado le da la espalda a la divisa. La historia argentina tiene un sentido del humor retorcido.

¿Qué cambió? El argentino, ese superviviente profesional, aprendió a leer la letra chica. Con el plazo fijo rindiendo por debajo de la inflación —una pérdida garantizada con sello bancario incluido—, hasta el vecino del quinto piso mutó en trader.

El mismo que hace dos años preguntaba qué era un bono, hoy te discute la duration y el upside del riesgo soberano mientras da vuelta el asado. Descubrieron la gran verdad: dejar la plata quieta en un banco argentino es el deporte más caro del mundo.

Pero aquí reside la verdadera tragedia irónica: nuestras PyMEs. Esas que pagan tasas de crédito que harían llorar a un monje tibetano, todavía no se enteraron de que el mercado de capitales no es un club exclusivo para los trajes de la calle Reconquista. Siguen financiando al banco, cuando podrían estar emitiendo Obligaciones Negociables (ONs).

Llevamos décadas repitiendo que "ahorrar es comprar dólares". Hoy el desafío es más sofisticado: aprender a invertir en un sistema que, por puro cansancio o necesidad, parece querer empezar a funcionar.

Tal vez estemos ante el momento en que el ahorrista de a pie le gane la carrera a la inflación sin necesidad de encanutar billetes bajo el colchón. ¿O es que acaso necesitamos el permiso de una moneda extranjera para empezar a creer en nosotros mismos?

 

Pablo Giolito